El corresponsal de El Periódico de Catalunya en la comarca del Baix Llobregat, Xavier Adell, ha sido readmitido en su lugar de trabajo después que la dirección del rotativo le cesase en sus funciones debido a las presiones del alcalde de L’Hospitalet, Celestino Corbacho, a raiz de unos reportajes sobre la actualidad electoral del 13-J. Los hechos sucedieron al final del mes de mayo, en los primeros días de la campaña electoral de los pasados comicios municipales.
Adell recibió el apoyo del conjunto de los periodistas que cubren la información al Baix Llobregat y de la asamblea de redacción del diario. Los corresponsales denunciaron en un comunicado público firmado por más de 50 profesionales de la comarca “las actitudes demostradas reiteradamente por políticos y altos cargos de determinados ayuntamientos que presionan sistemáticamente las empresas de comunicación ante cualquier información que no coincida con su opinión”. Los periodistas del Baix Llobregat afirmaban también que la medida “es un ataque directo a la libertad de expresión y coarta nuestra práctica laboral cotidiana, por cuanto el hecho de reflejar cualquier realidad que no guste a determinados equipos de gobierno puede costarnos nuestro puesto de trabajo”.
La redacción de El Periódico criticó la actuación de la dirección del rotativo y consideró “fuera de lugar la intervención del alcalde de L’Hospitalet” y de “injusta y desproporcionada” la decisión de la empresa. El SPC también emitió una nota de apoyo al compañero Adell en la cual se rechazaban las actitudes caciquistas contra los informadores. Para el Sindicato, “el trasfondo continúa siendo la desprotección laboral de los corresponsales y los colaboradores, que constituye una verdadera espada de Damocles sobre su estabilidad y sobre su libertad para informar”.
Toda la batalla en favor de este periodista, que desarrolla su tarea en El Periódico desde hace cuatro años, ha servido para forzar a El Periódico a hacer marcha atrás y a reconocer en la práctica la relación laboral de los corresponsales. Si no fuera así, ¿cómo se puede sancionar con una falta grave -así califica la empresa la actuación de su corresponsal- a una persona que no está en plantilla?

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