El Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC) ve con mucha preocupación el hecho que se haya otorgado un premio Ondas al periodista Pepe Domingo Castaño “por su capacidad de integrar la publicidad en los contenidos radiofónicos”. No cuestionamos la reconocida tarea profesional del galardonado y creemos que Castaño merece el reconocimiento profesional pero no por esta razón. También consideramos que la Cadena SER no puede premiar la mezcla de información y publicidad, cuestión prohibida expresamente por el código deontológico del Col·legi de Periodistes de Catalunya y también por el de la Federación Internacional de Periodistas, la organización de profesionales de la comunicación más importante del mundo.

En concreto, el artículo 7 del Código Deontológico aprobado por los periodistas catalanes y ratificado por la práctica totalidad de empresas de comunicación de Cataluña, y entre ellas, la Cadena Ser, dice:

“No aceptar nunca retribuciones o gratificaciones de terceros para promover, orientar, influir o haber publicado informaciones u opiniones. En todo caso, no debe simultanearse el ejercicio de la actividad periodística con otras actividades profesionales incompatibles con la deontología de la información, como la publicidad, las relaciones públicas y las asesorías de imagen, ya sea en el ámbito de las instituciones u organismos públicos, como en entitades privadas.”

Y el artículo 1:

“Observar siempre una clara distinción entre los hechos y opiniones e interpretaciones, evitando toda confusión o distorsión deliberada de ambas.”

Ya es grave que cada día se deje de banda en tantos medios de comunicación el respeto por los puntos 7 y 1 del Código Dentológico –principios que el artículo 18 del Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España expresa de manera similar– pero es más grave aún que desde prestigiosas empresas se premie una actividad que los vulnera por entero. Cada día vemos como varios de los más afamados periodistas se saltan estos criterios deontológicos, en algunos casos incluso alcanzando los extremos éticamente más soeces posibles. El SPC habría visto con plena satisfacción que la entidad que otorga los Ondas hubiera galardonado a Pepe Domingo Castaño por todos los otros motivos que adornan su trayectoria profesional y no por una cuestión que debería estar desterrada de la práctica informativa. Nada tenemos contra el compañero Castaño y si hacemos público ahora un comunicado por este hecho es para aprovechar la concesión de unos premios profesionalmente tan prestigiosos para alertar sobre una práctica que contribuye a degradar el oficio de informar.

Es evidente la importancia de la publicidad en el mantenimiento de los medios de comunicación en general y de las emisoras de radio en particular, como también lo es la búsqueda de fórmulas atractivas e imaginativas para hacerla llegar a los oyentes; pero esto no puede convertirse en lo que demasiado a menudo vemos en la mayoría de medios de comunicación. Para la Cadena SER no puede ser un mérito “la cuadratura del círculo de haber conseguido integrar la publicidad en un contexto informativo, vendiendo un producto, hacer un espectáculo y entretener” –por utilizar la expresión del mismo Castaño– y debería de serlo el respeto a todos los códigos deontológicos existentes que, con diferentes palabras y cada uno con sus matices particulares, defienden la separación entre información y publicidad.

Barcelona, 31 de octubre de 2005

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