Pasados dos meses desde la aprobación de la nueva Ley de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, nada no ha cambiado en los medios públicos de la Generalitat. Excepto, esto sí, la denominación de la Corporación y de algunas de las empresas filiales, que han pasado de decirse CCRTV a CCMA. Se da la paradoja, además, que con una ley ya en vigor continúan al frente el director general y el consejo de administración elegidos de acuerdo con la antigua ley, y en el segundo caso con la contradictoria denominación de «Consejo de Administración de la CCMA», figura inexistente tanto en la antigua ley como en la nueva.

A nivel práctico se produce así una nueva situación transitoria, favorecida por la lentitud de los grupos parlamentarios al consensuar candidatos al nuevo Consejo de Gobierno de acuerdo con los criterios de la nueva ley, que no pueden ser el de la cuota respectiva a cada formación política. Si la mayoría de partidos no quisieron que los grupos sociales presentaran candidatos al CAC para su evaluación, ahora no deberían dar de nuevo el espectáculo de la parálisis provocada para que algunos de ellos vuelvan a poner la cuota estricta como criterio, traicionando así todo el espíritu de la nueva CCMA.

Esta parálisis, entre otros efectos, favorece que la Dirección general saliente continue lógicamente con su trabajo, pero también que adelante propuestas de gran alcance, no únicamente de cariz organizativo interno, que correspondería tomar y materializar al nuevo Consejo de Gobierno, que tendrá muchas de las competencias del actual director. Es el caso por ejemplo, de la propuesta de «confluencia» de las redacciones de informativos, que se da por hecha y acordada sin discusión ni aprobación en el consejo de administración ni mucho menos negociación con los representantes laborales y profesionales de los informadores. «Confluencia» todavía vaga y poco definida («lo que se debe determinar es el grado de imbricación de los diferentes servicios informativos de la CCMA, desde la colaboración hasta la coordinación, pasando por los intercambios o la integración») pero que debería recoger las experiencias de una década a nivel mundial dónde muchas propuestas parecida o no han funcionado o han provocado polivalencias extremas y degradación del producto informativo, y también reducciones de plantilla.

Por último, un nuevo período de provisionalidad no favorece la actividad de las empresas de la Corporación, y nos acerca peligrosamente a la fecha de las elecciones legislativas españolas, donde una vez más se planteará el tema de los bloques electorales minutados, que no responde a ningún ordenamiento legal y que sólo un nuevo Consejo de Gobierno, formado por profesionales no elegidos por afinidades políticas estrictas, tendría la posibilidad de poder abordar sin la docilidad partidista del actual, evitando así un nuevo conflicto con los informadores, que con toda seguridad mantendrán su apuesta por garantizar el derecho a una información veraz por parte de la ciudadanía.

Por todo esto, reclamamos una vez más la presentación urgente de candidatos al Consejo de Gobierno para que puedan ser evaluados por el CAC, y a continuación se produzcan los nombramientos previstos en la Ley de la CCMA que deben servir para dar estabilidad a los objetivos y a la organización interna de las empresas de la Corporación.

Barcelona, 3 de diciembre de 2007