Tras la sesión de la Comisión de Control de la CCRTV del pasado viernes día 26 de mayo, dónde estalló el desacuerdo entre los grupos parlamentarios para tirar adelante la reforma de la Corporación, debemos reiterar que lamentamos la negativa de algunos partidos a aprobar el proyecto ya acordado en ponencia, que emana del trabajo de más de dos años en esta la legislatura, y que ya venía de la anterior.

Todos los déficits de la propuesta de reforma que alguna formación política plantea ahora como sustanciales los conocemos y compartimos la crítica, pero no entendemos que se pueda plantear que son más lesivos para el futuro de los medios de la Corporación, para sus profesionales y para la ciudadanía que lo sufrirá, que la no aprobación de la ley, que nos lleva a situaciones que creíamos ya superadas y deja la radiotelevisión de la Generalitat en el mismo nivel legal, marcado por el gubernamentalismo y el partidismo, que el resto de medios públicos del Estado español. Y esto cuando el Parlament de Catalunya fue el primero en plantear un nuevo modelo de medios públicos de comunicación que se acercara a las experiencias europeas, y que adelantara hacia la independencia, la profesionalidad y la neutralidad de estos medios.

La legítima confrontación política, agravada por la crisis del tripartit, no debe afectar a los compromisos de las formaciones políticas con su electorado, ni las reiteradas manifestaciones de los miembros del extripartito favorables a cambiar con urgencia el marco legal de la CCRTV, anclado en los años 80 y que no garantiza ni la adecuación a los cambios tecnológicos ni la obligación del contrato-programa.

Por esto reclamamos una reflexión a todos los grupos parlamentarios para que no exporten sus divergencias al ámbito de unos medios públicos que deben ser para todos, un objetivo al que se han dedicado seis años de propuestas para poder blindar su necesaria independencia. Frustrar ahora la aprobación de la nueva ley no sería sólo quedarse en la situación actual, sino retroceder a situaciones que quisiéramos haber olvidado para siempre jamás: nuevo director general elegido por el gobierno, consejo de administración partidizado y avalador de los bloques electorales…. y cambios en todos niveles a la medida del nuevo gobierno. ¿Es esto lo qué queremos?

Barcelona, 31 de mayo de 2006.

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