Para el Sindicat de Periodistes de Catalunya, los días 1 y 3 de mayo -Día del Trabajo y Día Mundial de la Libertad de Prensa respectivamente- siempre han ido juntos, siempre han sido las dos caras de la misma moneda. La precariedad laboral de los trabajadores de la información ha sido un terreno propicio para la manipulación y la distorsión de la realidad. Es decir, para la vulneración, al mismo tiempo, de dos derechos fundamentales reconocidos en toda legislación democrática, como son el de un trabajo digno y el de recibir una información plural y veraz.

Pero este año el 3 de mayo llega en un contexto muy especial, el de la guerra de Irak. El conflicto bélico ha puesto sobre la mesa, con toda la crudeza, las condiciones con las que trabajan los informadores, los que deben explicar al mundo lo que está pasando. Los periodistas son, en estos escenarios, unos testigos incómodos. Pero no sólo para los que quieren administrar la realidad sino también para aquellos para quienes trabajan. Las empresas informativas son racanas a la hora de poner a disposición de sus enviados especiales todos los medios necesarios, tanto los laborales, como los profesionales y los logísticos. El caso de José Couso es paradigmático de la desprotección con la que se cubren los acontecimientos más peligrosos y la incomodidad que para algunos supone la presencia de los informadores.

Por esto, reiteramos una vez más la reclamación que ya planteamos hace unas semanas, al cumplirse el primer aniversario de las muertes de Julio Anguita Parrado y de José Couso: Un Estatuto del Corresponsal de Guerra que evite situaciones como las que se han vivido con Parrado y Couso y también, más recientemente, en Haití, con Ricardo Ortega. La vida de los periodistas no vale más que la de las otras víctimas, pero los informadores son los garantes del derecho a la información de la ciudadanía. En la guerra y en la paz.

Pero no basta con esto. Lo sucedido en las últimas semanas y meses ha propiciado un cambio político histórico tanto en Catalunya como en el conjunto de España. Los males endémicos que han convertido esta profesión en una de las más desregularizadas del Estado espanyol tienen ahora la oportunidad de invertirse y poner el sector de la comunicación en el lugar que la sociedad espera y necesita que ocupe. Los gestores políticos deben poner en marcha todo aquello que han escrito en sus programas electorales, que es la regulación laboral y profesional del sector. No es una demanda gremialista. Es una demanda para poder cumplir la función que se nos ha confiado: garantizar el derecho a la información de la ciudadanía. Las manifestaciones del 12 y el 13 de marzo así lo han evidenciado y convendría que nadie lo olvidara.

El SPC ha organizado para el 3 de mayo un acto para homenajear a aquellos compañeros que han perdido la vida haciendo su trabajo, que es, no nos cansaremos de repetirlo, servir el derecho a la información de la ciudadanía. Se llevará a cabo en el Ateneu Barcelonès y participarán Carlos Benito (en representación de la família Couso), Carlos Hernández (excorresponsal de Antena 3 TV en Irak) y Eduard Sanjuan (periodista de TV3). Queremos que el acto sea un clamor contra la indefensión de los periodistas, tanto frente a los que los quieren silenciar como frente a aquellos que, teniendo la obligación de defenderlos, a la hora de la verdad los dejan solos frente el peligro y sin red de protección. El 1 de mayo saldremos a la calle conjuntamente con el resto de sindicatos reclamando unas condiciones dignas de trabajo. Invitamos al conjunto de la profesión a participar en los dos actos.

Por un 1 y un 3 de mayo:

Contra la precariedad laboral y la manipulación informativa
Por el derecho de la ciudadanía a recibir una información plural, veraz y de calidad
Para que se haga justícia en el caso de la muerte de José Couso en Bagdad

Nuestra precariedad es tu desinformación

Barcelona, 27 de abril de 2004

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