A Radio-4, le han dado una moratoria de tres meses, un periodo de tiempo durante el cual se podrán mantener los contratos que permiten la actual programación y hacer de nuevos. Pero esto sólo es un paréntesis más, antes de saber de verdad si R-4 podrá continuar emitiendo y, sobre todo, si lo podrá hacer como la emisora en catalán de Radio Nacional de España en Catalunya y, más concretamente, dentro de la nueva Corporación de RTVE. Según el Plan de Saneamiento de la SEPI, R-4 debía cerrar el 31 de diciembre, lo que significaba la desaparición de la emisora pública decana del espectro público catalán. El Plan de la SEPI preveía -y prevé- el desmantelamiento o la reducción de la red territorial de RTVE. De hecho, TVE-Catalunya, a quien también se ha dado unos meses de moratoria, queda reducida a la mínima expresión, y los medios del Estado en Catalunya incumplirán la previsión constitucional de protección y difusión de las lenguas y las culturas no castellanas. Además, la desaparición de R-4, y la reducción de la programación en catalán en TVE, dejaría a RTVE en flagrante incumplimiento de las leyes catalanas de política lingüística.

La moratoria ha llegado tras los posicionamientos contrarios al cierre por parte de los partidos políticos catalanes y de la sociedad civil, que han culminado con la intervención política clara del gobierno de la Generalitat, con el presidente Montilla al frente. Pero no habrá moratorias para los trabajadores afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que también prevé la SEPI. A la primera lista seguirán unas cuántas más en todos los centros de RTVE, hasta que hayan marchado, el 1 de enero del 2009, hasta 4.150 personas. Em Radio Nacional en Catalunya, dónde emite Radio-5, y donde todos los trabajadores están en nómina de RTVE -no hay plantilla de Radio-4, sino algunos contratados para programas en R-4, una veintena-, 160 personas en este momento, una treintena de personas se han ido el 1 de enero del 2007, administrativos, productores, y técnicos de sonido; son escasos los periodistas que salen en la lista y que han tenido que irse, y todos trabajan en centros locales de RNE en Catalunya. El grueso de la redacción por el momento no sufre ninguna mengua, porque para hacer la transición hacia la nueva Corporación de RTVE hace falta asegurar los puestos más productivos.

Una de cal y otra de arena, pues; R-4 quizás continuará cuando el gobierno de la Generalitat y el central encuentren una fórmula idónea de financiación, y una fórmula jurídica que no contravenga la nueva ley de RTVE, ni la configuración de medios públicos que funciona en Catalunya. Pero el capital humano irá desapareciendo en gran medida, sustituido por nuevo personal, según han pactado los sindicatos mayoritarios, que tardarán 20 años para cobrar el sueldo base que cobran ahora mismo todos aquellos que deben marcharse. Un negocio redondo, el de la SEPI. Un mal negocio, en cambio, para la responsabilidad social de los medios públicos y la ciudadanía que los sigue.

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