Cambios en los medios públicos de Catalunya mientras las nuevas leyes continuan empantanadas

Termina otro curso con gobiernos progresistas en Madrid y Barcelona, ambos comprometidos con la reforma de los medios públicos de comunicación, para garantizar su independencia y para que dejen de depender de los gobiernos correspondientes. Continuamos, pero, con la eterna provisionalidad en estos medios, que incluye desde herencias del pasado (como la no renovación del consejo de administración de RTVE -por el bloqueo del PP-, o la continuidad de determinados cargos de la época anterior en medios de titularidad estatal) hasta saltos mortales que parecen prescindir del futuro (la reforma democrática por consenso político), como destituciones y nuevos nombramientos que ignoran este espiritu de consenso que, según se había dicho, debía impregnar este período de transición: cese y nombramiento de director en Catalunya Ràdio, al margen del consejo de administración; nombramiento en RNE-Catalunya de nueva directora y jefe de Informativos (y recolocación hacia arriba de la substituida); o incluso la destitución de un director de programa de éxito en emisora demasiado controlada por la Diputación de Barcelona como es COM Ràdio.

En lo que se refiere a las leyes, resulta difícil explicar que si en períodos anteriores el principal obstáculo a la reforma era que los partidos que se oponían (y que se beneficiaban del control de los medios) estaban en el Gobierno, ahora el problema es que siguen siendo contrarios pero lo impiden desde la oposición. La paciencia de los trabajadores, de los profesionales, y de los sectores sociales más conscientes de la urgente necesidad de desgubernamentalizar y de despartidizar estos medios está empezando a terminarse. Porqué mientrastanto, mientras se escenifica la voluntad de búsqueda de acuerdo parlamentario, las formaciones políticas no dejan de intrigar por el control y el reparto de estos medios, y no sólo de los más grandes (analógicos o digitales), sino de todas y de cada una de las RTV locales, sean públicas o privadas; y también por la política de alianzas con tal o cual sector de productoras privadas, según sus afinidades, que acostumbran a mezclar intereses económicos y políticos. 

De todas maneras hay síntomas de resultados positivos si hay mobilización de los sectores afectados: es el caso del programa España Directo, coproducido por TVE y la productora que se está constituyendo en un monopolio en el sector audiovisual privado en España, Mediapro. La reacción sindical a este intento de externalización de programas de ámbito informativo, ya aconseguida en TV3 y en otras televisiones autonómicas, ha logrado delimitar que no podrá hacer información, y en la misma línea va el proyecto del gobierno del PSOE para RTVE en el sentido que los programas informativos serán 100% de producción propia, posición que reclamamos se traslade al proyecto del gobierno catalán y de la ponencia parlamentaria que estudia la reforma de la Ley de la CCRTV. También seguimos reclamando la presencia de una representación de los trabajadores en el consejo de administración de la CCRTV, que sí se contempla en el proyecto para RTVE.

También hay otros éxitos gracias a la unidad y a la mobilización continuada de los trabajadores, en defensa de reivindicaciones justas, como ha sido el caso en Catalunya Ràdio, donde se ha hecho un paso de gigante de cara a la aproximación de condiciones sociales y salariales con TV3. Este es el camino que deberá seguirse en los convenios aún pendientes en otras empresas de la Corporació, como la misma TV3 y TVCNetMèdia, si sigue la cerrazón de la parte empresarial en lo que se refiere a garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo.

Por todo ello reclamamos de todos los organismos sindicales y profesionales del sector que no se baje la guardia frente unas actuaciones provisionales y de unas reformas exasperadamente lentas que a menudo se contradicen, y que pueden traicionar los principios que la mobilización de los profesionales y de sectores sociales conscientes consiguió hace ya unos años colocar en la agenda política. Pero ha quedado claro que no hay bastante con llevar la problematica a las instituciones: Hay que seguir vigilando para que las soluciones que se den sean las adecuadas, las que corresponden a los objetivos de garantizar una información independiente y plural y una programación de calidad para todos.

Barcelona, 25 de julio de 2005

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