Las jornadas consistieron en la celebración de cinco mesas redondas en las cuales se analizó la transformación que la práctica del periodismo ha experimentado en los últimos años y las perspectivas de futuro de la profesión. En la primera sesión se presentó un informe quasi radiográfico de la situación en los medios y el perfil de quienes están en la precariedad laboral. Así, en la prensa diaria, el 40% de la gente que trabaja en ellos está en situación contractual irregular. En la prensa no diaria llega hasta el 80%. En la radio privada, la precariedad se presenta en forma de sueldos bajísimos y con una contratación mercantil. Otro dato que se desprende del informe es una generalizada queja por unas jornadas demasiado largas.
Ante de esta situación, la alternativa que se presenta es fortalecer la organización de los trabajadores que pasa principalmente por los sindicatos. En nuestro caso, el SPC es la mejor fórmula para luchar contra la precariedad porque un sindicato fuerte permite respuestas organizadas y coordinadas del conjunto de los trabajadores.
La segunda sesión analizó las implicaciones profesionales de la precariedad. De las diferentes intervenciones de los ponentes se desprenden básicamente dos conclusiones. La primera es que cuanto más degradadas son las condiciones laborales de los periodistas, menos capacidad hay para hacer frente a las presiones de los poderes políticos y económicos, cuando no de la misma empresa. La segunda es que el externalización de determinadas labores de producción no tiene que suponer un aumento de la precariedad. Es preciso encontrar modelos de trabajo que garanticen que por un misma trabajo, ha de haber igualdad en las condiciones laborales y en las profesionales. En esta sesión se trató especialmente el mundo de la comunicación local, muy desconocido por la mayoría de profesionales, y que está, desde este punto de vista, en una situación muy grave. La conclusión, la misma de antes: es preciso reforzar las estructuras organizativas de los trabajadores, o sea, los sindicatos.
La tercera sesión repasó el mundo de los estudiantes en prácticas. Las diferentes intervenciones pusieron en evidencia el hecho de que la mayoría de empresas que utiliza la figura del estudiante en prácticas lo hace por ahorrarse un puesto de trabajo remunerado, y que a menudo las “jornadas” de los becarios se hacen en horarios no lectivos, cosa que topa frontalmente con el concepto de “práctica universitaria”. Las alternativas pasan por introducir la cuestión en la negociación colectiva y por impulsar una reforma legislativa. Igualmente, es preciso desarrollar una tarea pedagógica, tanto en las empresas, como en las redacciones, como en las mismas universidades.
En la cuarta sesión se analizaron las alternativas que desde el SPC se están impulsando para acabar con la precariedad laboral en el sector, tanto a nivel legislativo, como sindical y profesional. Se presentó el Estatuto del Periodista a tanto la Pieza en vigor en Francia como un referente de lo que quisiéramos que se aplicase en el Estado español. Se abordaron la defensa de los derechos de autor y las acciones legales como una vía de actuación y se reiteró la necesidad de reforzar las organizaciones de los trabajadores.
En la última de las sesiones se hizo un análisis de cuál será en el futuro el horizonte profesional. El impacto de las nuevas tecnologías es evidente pero no lo es tanto su alcance. En este sentido, se planteó la necesidad que los sindicatos intervengan en la organización de los sistemas productivos.

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