Han roto el espejo, cuando no era necesario
Por encima de cualquier interpretación de la votación de ayer sobre la reforma de la Ley de la CCMA hay un hecho evidente: el Parlament se dividió en dos bloques y el Gobierno rompió el consenso logrado en la Ley de 2007 que costó siete años sacar adelante. Es decir que lo que debía ser una ley para dirigir una herramienta de país vuelve nuevamente a la dialéctica entre gobierno y oposición, contraviniendo la normativa europea al respecto y acercándonos a los deplorables ejemplos de radiotelevisión progubernamental que se mantienen todavía en media España y amenazan también con volver a RTVE.








